Delirium está inspirada en el post romanticismo, tomando como referencia el espíritu y estilo de vida del movimiento. La diseñadora combina tradición y modernidad en una colección dirigida a una mujer contemporánea, elegante y femenina.
Las prendas combinan sedas, organzas y tules con peleterías, cueros, napas y cabra de Mongolia aportando un gran contraste entre los materiales, al igual que ocurre con los accesorios como los bolsos de mano, tocados y cinturones. Los colores muestran gran variedad de tonalidades entre el blanco y el beige aportando calidez a cada una de las piezas.
Fue finalista del concurso ModaFAD 2015.

